Coworking a fondo: Cocoworking Pamplona

  • Espacio: Cocoworking
  • Localidad: Pamplona, Navarra
  • Gestor: Iñaki Echandi & Marta E. Martín
  • Nº de Puestos: Hasta 15 + Flex
  • Nº Actual de Coworkers fijos: 6+2
  • Fecha de Apertura: Dic 2010

Describe vuestro espacio y coméntanos la filosofía que hay detrás
Es un antiguo taller textil en un patio de manzana con mucha luz natural, dividido en un espacio diáfano compartido, salas de reuniones y de descanso, un pequeño office y un almacén. Está situado en un barrio obrero próximo al centro, al que se puede llegar en un “pispas” dando un bonito paseo a pie o en bici junto al río y el parque. Está muy bien comunicado por transporte público, aunque tampoco suele haber problema para encontrar aparcamiento gratuito.
La filosofía es la de venir sin más preocupación que la de trabajar desde un primer momento a un lugar equipado con lo imprescindible, con ambiente agradable, tranquilo y acogedor, dispuesto a saber de los proyectos de los que te rodean, dispuesto a comentar jugadas, echar un cable, aportar, y tarde o temprano, colaborar de alguna forma.

¿Cómo conociste el movimiento coworking?
A través de Internet y la prensa. Seguíamos de cerca las posibilidades que la tecnología y la movilidad aportaban a los freelances en EEUU, la proliferación de los “wifi-coffees” y las fórmulas colaborativas que los desarrolladores y los entusiastas del software libre estaban poniendo en práctica. Cuándo la conciencia de crisis (económica y de ciertos valores) llegó a los medios europeos y empezó a hablarse de coworking, y de “espacios de coworking” en Madrid y Barcelona, nos fuimos a conocerlos. Nosotros desde Pamplona, y en la medida de nuestras posibilidades, consideramos que era el momento de aportar, sino una solución, si una opción para hacer las cosas de otra manera, más ágil, económica y enriquecedora al mismo tiempo.

¿Qué es lo que te motivó del coworking?
Creemos que en cualquier ámbito laboral y profesional, y no sólo en los relacionados con la creatividad, aunque estés atento a “lo que pasa ahí fuera”, si estás aislado y no hay interacción, te marchitas. Y si además puedes conectar, conocer y contar con otros para compartir impresiones o poner en marcha determinados proyectos que de otra forma serían inabarcables, pues mejor que mejor.

¿Por qué decidiste abrir un espacio de coworking?
Hemos tenido experiencias laborales tanto como freelance como empleados y llegó un momento en que aspiramos a unir lo mejor de los dos mundos: mantener cierta autonomía y flexibilidad sin aislarnos en casa o en una oficina privada. Nos dijimos: Ahora o nunca. Confluyeron nuestra situación personal, el momento de crisis/oportunidad, la tecnología más a nuestro alcance, y la acogida que se va prestando en nuestro entorno a tendencias colaborativas. Contamos con que la fórmula podría interesar y beneficiar a otros, y por eso acondicionamos el espacio orientándolo ya desde la fase de proyecto al coworking. Por otra parte partimos de la base de que en una ciudad como Pamplona en particular, en la que el (falso) tópico es que todo el mundo se conoce, hay un montón de buenos profesionales independientes con mucho talento y ganas de innovar, pero totalmente "invisibles" y desconectados entre sí. Curiosamente las Redes Sociales nos han ido facilitando localizar diversas comunidades de intereses a nivel local y regional, dejando a un lado determinados prejuicios y personalismos.

¿Cuáles son los objetivos de vuestro espacio?
Que sea útil y versátil. Que la gente trabaje agusto. Que circule la información. Que la gente comparta conocimiento. Contribuir a que pasen cosas. Que se vea y se sepa en qué trabajamos. Que salte la chispa. Que la gente que comparte intereses (o pueda complementarse o ayudarse) se encuentre. Básicamente nosotros queremos contribuir a que eso sea así. En nuestra mano está el provocar y favorecer la confianza. El espacio simplemente funciona cómo un nodo físico, porque aunque amplía las posibilidades de encuentro y reunión, el coworking es todo aquello que la gente quiera compartir en el. Nada más, y nada menos.

¿Cuál fue el momento más gratificante como coworker?
Muchos. Saber que no estás solo en el barco ya es mucho. Todo de lo que te enteras, todo lo que aprendes de los demás y lo que ves que tu puedes aportarles, te hace seguir. Lo que te motivas viendo a otros sacar adelante su día a día, liándose y saliendo de sus “zonas de confort” porque creen en su talento y en su esfuerzo.

... ¿y el momento más gratificante como gestor de un espacio de coworking?
Son muchos y a diario. Cuándo compruebas que la gente que está por aquí está a gusto y sintoniza entre sí. Cuándo ves que todos quieren que la cosa funcione y te apoyan en la difusión. Cuándo toman la iniciativa y traen al espacio sus propias ideas y “comunidades”. Cuando ves que los que han pasado por aquí recuerdan gratamente su estancia y se acuerdan de quienes andamos por aquí para poner en marcha cosas...

El momento más difícil como coworker
Sinceramente, no recordamos ninguno!

El momento más duro o el peor error como gestor
En el comienzo, algunas trabas administrativas y el esfuerzo económico de la inversión. El ver que no llegas porque tienes que compatibilizar la gestión con obligaciones profesionales paralelas, que son las que contribuyen en parte a la viabilidad del proyecto.
El peor error, suponemos que fué que queriendo ofrecer servicios atractivos desde el arranque, establecimos determinados compromisos a años vista. Ya casi desde el principio vimos que no eran tan importantes y ahora nos lastran económicamente. Un espacio y su oferta de servicios y actividades debe estar permanentemente en beta escalable, y adaptándose a las necesidades de una comunidad en permanente cambio y evolución.
Una vez en marcha, uno de los momentos más duros fue cuándo alguien que pasó por aquí no lo hizo por iniciativa propia, sino que vino “liado” por otros, con un talante erróneo, ya que su único objetivo era ahorrar costes. Por supuesto, la cosa no funcionó y sabemos que fue frustrante tanto para ellos como para nosotros.
Por otra parte, en todo este tiempo han sido muchos (freelances, gestores de otros espacios, reponsables de Administraciones, etc.) de dentro y fuera de nuestra región que se han acercado a informarse, han confiado y querido compartir con nosotros sus proyectos, nos han consultado, visitado, pedido consejo … Así que una de las cosas que más nos disgusta y entristece últimamente, es ver que a pesar del esfuerzo que llevamos haciendo por difundir los valores del coworking, -que va mucho más allá de promocionar nuestro espacio en particular- aún hay quien enarbola el término pero no lo interioriza, o lo que es peor, ni siquiera cree en ello. Algún oportunista falto de originalidad al que le sobra sitio en la oficina, “oye campanas”, nos sigue y se sube al carro de la tendencia sin tener la disposición necesaria siquiera para ser cortés, contactar y conocernos para colaborar o establecer acuerdos y alianzas que nos pudieran favorecer a todos... penita.

¿Cuál crees que es el mayor beneficio que obtienen los usuarios de los espacios de coworking? 
Aunque parezca lo contrario permite hacer “foco” con facilidad, no tienes que preocuparte de nada más que sacar tus proyectos adelante, aumenta tu productividad. Es flexible, puedes utilizarlo durante el tiempo que lo necesites y con la frecuencia que lo necesites. Si sales de casa, contribuye a establecer ciertas rutinas, horarios, disciplina...  ¡y a respirar aire fresco!. Te ayuda a conocer gente, y conectar con otros profesionales, potenciales clientes y colaboradores… que pueden convertirse en contactos, compañeros o incluso amigos. Es una apuesta personal de visibilización de tu trabajo. Facilita los encuentros y presentaciones con clientes y proveedores. Obtienes recursos e infraestructura profesional con un coste mínimo. Encuentras a gente que comparte tus intereses, tus objetivos, o que puede complementarte. Enseñas, ves, y aprendes de los demás y con los demás que se pueden hacer otras cosas y de otra manera.

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