Ponencia CwSC: 10 cosas increíbles que haces como gestor de una comunidad de coworking (y no te das cuenta hasta que cierras)

Miguel Ángel Calero, apasionado de saber cómo funcionan las cosas y después probar, cambiar, mejorar, #hacerhacerhacer... Socio en PLANEM, proyecto enfocado en el diseño y creación de hábitats urbanos con criterios de sostenibilidad económica, energética y. Catalizador en coSfera durante los últimos años.

El adiós a COsfera

Cosas increíbles que haces como gestor de una comunidad de coworking y no te das cuenta hasta que cierras.

COsfera fue uno de los centros de coworking que surgió pegado a los ideales de colaboración y libertad que forman parte de la idiosincrasia más genuina del sector. Aunque la noticia de su cierre nos entristeció, el viaje realizado por sus fundadores fue extraordinariamente enriquecedor. Miguel Ángel Calero, uno de sus fundadores, repasó su andadura con este proyecto en Coworking Spain Conference 2018. Durante su emotiva presentación, repasó algunos de los momentos inolvidables que vivió durante los 6 años al frente de COsfera, para recalcar los retos y tareas que los gestores llegan a afrontar en su día a día sin darse apenas cuenta de lo increíble de sus logros, algo que aflora en momentos de serenidad y ya con cierta perspectiva, como ha sido, en su caso, tras el cierre.

¿Es trágico el fin de un proyecto en el que se ha puesto tanta energía? No: al menos este fue el mensaje principal que Miguel Ángel Calero transmitió al relatar su experiencia. Aparte de la colección de anécdotas, y las emociones que despierta emprender un proyecto personal, en el caso del coworking, se suman otras vivencias de incalculable valor, como la oportunidad de entrar en contacto con todo tipo de empresas y profesionales, acceder a otras formas de entender el trabajo y las relaciones personales, y mantenerse al tanto en tendencias que puedan ser de interés para la comunidad creada, como suelen ser las relacionadas con tecnología y el mundo digital. De hecho, Miguel Ángel comentó como su experiencia al frente de COsfera había ayudado de forma decisiva a que el mismo experimentase una profunda transformación personal, sobre todo en lo referente al mundo digital y las nuevas tecnologías.

Saber cuándo decir adiós: y cómo hacerlo

Pero, ¿en qué momento un gestor se pregunta si seguir o no seguir con un proyecto en el que ha puesto energía e ilusión? ¿Qué le llevó a tomar esta decisión a él y a los socios COsfera? ¿Fueron motivos personales o económicos? Bueno, la rentabilidad es siempre un factor a tener en cuenta, pero no el único, tal y como explicó Miguel Ángel.

Ciertamente, el coworking es un sector apasionante, que exige compromiso y proporciona grandes momentos de satisfacción personal, pero también es innegable que la cantidad de energía que requiere la gestión de un espacio no suele verse compensada económicamente; y ése era el caso de COsfera. El sobreesfuerzo y sacrificio de sus creadores, no llegó a traducirse en una consecuente rentabilidad, aunque sí repercutió en su enriquecimiento vital. Pasados los años, aunque la motivación de su apertura no versó únicamente en motivos económicos, la “ajustada” rentabilidad del proyecto sí tuvo cierto peso. Sin embargo, este no fue el factor decisivo en la decisión de echar el cierre, y otros aspectos de índole personal influyeron. En el caso de Miguel Ángel, su tendencia a desarrollar su actividad en ciclos de 4 o 5 años fue un aspecto clave: después de 6 años navegando en una dirección, simplemente, tocaba cambiar el rumbo.

Así que, tomada la decisión de cerrar, llegó uno de los momentos más complicados: comunicársela a la comunidad. Para ello, no existen protocolos efectivos, ni hay fórmulas mágicas. Tampoco se trata en todos los casos de algo que sea vea venir. De hecho, en el caso de COsfera, los coworkers recibieron el anuncio con cierta sorpresa: “No pensaban que íbamos a comunicarles esa decisión: ni que la habíamos tomado”, comenta Miguel Ángel. “Fue traumático en cierto sentido, pero también muy emocionante e inspirador sentir el cariño de la gente y ver su implicación personal”, recuerda. Sí: habían creado una comunidad. Y ahora puede afirmar con total rotundidad que los 6 años al frente del proyecto, sin duda, merecieron la pena.

Y es que, tras haber dedicado 6 años de su vida al coworking, sentía que necesitaba involucrarse en otros proyectos: la docencia (en EOI), el compromiso con causas sociales (colabora en Médicos sin fronteras) y su empresa de tecnología Kakfian son solo algunos de ellos. ¿Un espíritu inquieto? Eso parece. Y no es de extrañar: al fin y al cabo, el coworking es una mentalidad, una forma de entender las relaciones humanas y las laborales, que posibilita sinergias y resulta seductor para aquellos que valoran la diversidad y el crecimiento profesional y personal, aunque ello exija mudarse cada cierto tiempo y vivir fuera de la zona de confort.

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