El coworking y la transformación del Real Estate

El rápido crecimiento de la industria del coworking o la inclusión de empresas proptech en el universo de la compra y venta de inmuebles, son alguno de los factores que han forzado al mercado del real estate a marcar una nueva hoja de ruta de cara a los próximos años. Está claro que el coworking ha impactado y lo seguirá haciendo en el sector inmobiliario, pero ¿cómo y en qué aspecto se está viendo afectado el real estate?

Actualmente vivimos en un entorno volátil, en el que todo cambia a una velocidad vertiginosas y en el que la capacidad de adaptación es fundamental para sobrevivir. Y el real estate no iba a ser menos. La crisis sumada al desarrollo tecnológico vivido en los últimos años ha llevado al surgimiento de nuevas soluciones que optimicen la productividad y rentabilidad de las empresas.

Los espacios de trabajo compartidos permiten a las empresas ahorrar en uno de los principales costes, los alquileres, además de en todos los suministros que implica una oficina tradicional. Esto podría parecer una amenaza para el sector del real estate, pero la realidad es otra. Los grandes beneficiados de la llegada de los coworkings son las empresas dedicadas a la compra, venta y alquiler de bienes inmuebles. Muchas propiedades antiguas con buenas localizaciones están siendo adquiridas y rehabilitadas para la apertura de estos centros de trabajo colaborativos. Espacios desaprovechados en centros comerciales y en otras localizaciones apartadas de pleno centro de la ciudad están reinventándose para convertirse en coworkings.

La consultora americana Gartner afirmaba en su informe titulado “Estrategia de integración del coworking en el real estate” que el coworking es una opción muy atractiva para pequeñas y medianas empresas, así como startups que no dispongan de liquidez suficiente como para hacer frente al alquiler de una oficina completa.

En otro informe elaborado por la consultora inmobiliaria JLL se muestra que en torno al 50% de los trabajadores menores de 35 años trabajan en terceros lugares y muchos de ellos eligen coworkings para ello. Si a este hecho le sumamos el gran impacto positivo que tienen los espacios de trabajo compartido para los usuarios, en cuanto a eficacia, felicidad, productividad y crecimiento personal y laboral, nos encontramos ante un entorno totalmente propicio para el desarrollo de este nuevo modelo de trabajo y la necesidad del real estate de adaptarse.

Un claro ejemplo de adaptación y aprovechamiento de oportunidades lo podemos ver en Colonial, la gran firma inmobiliaria, que este año absorbió a uno de los grandes del coworking español, Utopic_US.  Siguiendo los pasos de otra de las multinacionales del sector del real estate, Merlin, quienes han adquirido un 42% de Innovación Colaborativa, otra sociedad dedicada al coworking. Estos son ejemplos de como un sector tan tradicional como el inmobiliario se está adaptando a las nuevas formas de mercado haciendo caso de la oferta y la demanda existente.

Entre 2017 y 2020 se cuadruplicarán los coworking, según Emergent Research. Estas cifras tendrán un impacto directo en el mercado inmobiliario durante los próximos años. Siendo corporaciones dedicadas a los espacios de trabajo compartido las principales demandantes de inmuebles, por delante de otros sectores como el financiero. La renta prime asciende y las empresas de real estate se frotan las manos gracias a la industria del coworking.

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