Loom & Merlin: Un matrimonio bien avenido. Paula Almansa (Loom), Fernando Ramírez (Merlin)

Todas las personas tienen un talento: pero lamentablemente muchas pasan por la vida sin tener la oportunidad de desarrollarlo. Contribuir a que ésta sea una situación cada vez menos habitual es una de las motivaciones que llevó a los fundadores de Loom a su creación. Y es que uno de sus objetivos es propiciar las condiciones oportunas para que el talento se exprese y se expanda. Paula Almansa, cofundadora y CEO de Loom, afirma que la filosofía del centro está basada en los siguientes pilares:

  1. Los espacios. En la era de las redes sociales y las telecomunicaciones mirar a los ojos, compartir e interactuar siguen siendo aspectos de gran peso en la experiencia de trabajo. Es en los espacios donde suceden las cosas. Si una de las misiones del equipo de Loom es propiciar las interacciones personales entre profesionales, están seguros de que el espacio es la herramienta principal para hacerlo.
  2. La comunidad. ¿Y qué se busca crear a través de las relaciones humanas? Una comunidad de valor para los profesionales que la conforman y para otros venideros. Por ello, crean, cuidan y alimentan entornos colaborativos en los que los proyectos estén conectados. Una tarea para la que cuentan con personas dedicadas a ella.
  3. Cocreación. Los proyectos se van entretejiendo y retroalimentando. La comunidad se crea antes de definir los espacios por lo tanto en su crecimiento entran nuevos actores que contribuyen a su evolución y se convierten así en cocreadores. En su caso, la serendipia sí ha funcionado.

La idea de Loom surge en 2015, aunque les llevó algún tiempo encontrar el espacio “perfecto” para llevarla a cabo: la Real Fábrica de Tapices.  En su búsqueda por crear una comunidad, su camino se cruzó con el de David Brush, CIO de Merlin Properties, quien, fascinado con el proyecto, se anima a invertir. Aunque en un principio se mostraron reticentes a contar con financiación de un tercero, se dieron cuenta de que tener compañeros de aventura oportunos podía traducirse en un valioso impulso para llegar a buen puerto, aunque no estuviera en su plan de viaje inicial. Es así como Merlin Properties entra a formar parte del proyecto Loom con una participación del 22%, lo que les permite abrir dos nuevos espacios.

Actualmente tienen presencia en Madrid y Barcelona, y apuntan hacia ciudades fuera de nuestras fronteras, como Lisboa. La alianza, retadora, les brinda la posibilidad de aprovechar la aportación de Merlin Properties para crecer en espacio y calidad, sin poner en riesgo la esencia del proyecto.

Un romance muy racional

Aunque la historia de la relación entre Loom y Merlin parezca fruto de un flechazo, lo cierto es que la decisión de Merlin Properties no es en absoluto irreflexiva. “Sabíamos que contábamos con la fuerza económica, y sabíamos que teníamos la habilidad financiera para sumergirnos en un proyecto como este. Y por supuesto, creíamos y creemos que el coworking ha llegado para quedarse”, explicó Fernando Ramírez, director de Merlin Properties, en Coworking Spain Conference 2019.

Pero no es solo la parte financiera el reclamo de esta asociación: Merlin Properties, una compañía grande, ha encontrado en Loom ese socio pequeño que destaca por su gran entusiasmo y motivación, algo que a veces resulta difícil de encontrar en organizaciones de gran tamaño. Además, se trata de una empresa joven y con una mente abierta, lo que hace de este matrimonio de conveniencia una alianza naturalmente eficiente. Y sí: crear oficinas bonitas es fácil para ellos, pero para crear esa atmósfera tan única y especial que caracteriza a los espacios de coworking, necesitaban otra visión que les aportase luz y que encontraron en el proyecto de Paula y José Almansa, y en su equipo. Y es que, en palabras de Fernando Ramírez, Loom “destila creatividad por los cuatro costados”. 

El reto era calibrar la rentabilidad del negocio teniendo en cuenta lo que el usuario está dispuesto a pagar. De hecho, no quieren entrar en una desenfrenada carrera por abrir un gran número de espacios. El momento es decisivo para coger el pulso a un mercado que se está creando: “A quién se pase de frenada, seguramente el tiempo se lo llevará por delante. Sin embargo, el que sepa mantener la calma y llevar un ritmo adecuado, será quien en el futuro consiga posicionarse en este sector, aún joven”, señaló Fernando Ramírez. En este sentido, y desde su punto de vista, el concepto de espacio flexible es y será clave en la evolución exitosa de los centros de coworking.

 

 

 

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