Haz una pausa mental

El estrés en el trabajo, aunque es habitual en nuestras vidas, a menudo trae consecuencias negativas no solamente para el bienestar mental, sino también para la productividad. Si la tensión se acumula nos agobiamos, nuestro cerebro empieza a cansarse y dejamos de pensar con claridad. ¿Cómo puedes ofrecer serenidad a tu mente si llevas un ritmo de vida acelerado? Lo mejor y lo más sencillo que debes hacer es incluir las prácticas de meditación en tu día a día.

La meditación y el mindfulness están revolucionando el mundo. Hoy en día más y más empresas deciden utilizar sus beneficios para mejorar la creatividad, la felicidad y el estado de salud de sus trabajadores. Hacer una pausa mental es crucial para mantener un equilibrio emocional y bajar el nivel de estrés. La meditación puede ser una herramienta fácil y conveniente para ser más eficiente, creativo y estar contento en tu trabajo. En tan sólo unos minutos de práctica puedes descansar y recargar tu cerebro mejor que durante una siesta. A continuación te presentamos algunas maneras en las que puedes introducir la meditación en tu rutina laboral:

1. Encuentra el momento y lugar oportunos

Para hacer una pausa mental no necesitas sentarte en el suelo con las piernas cruzadas en una sala especial con ambiente relajante. Aprovecha cualquier momento que puedas para desconectar del ruido exterior y alejarte de la tensión. Puedes encontrar una habitación silenciosa o meditar sentado en la mesa. Cualquier ocasión es buena para practicar. Asegúrate que nadie te moleste durante unos minutos y encuentra una posición cómoda. ¡Todo listo para comenzar!

2. Empieza con pequeños pasos

Aprender meditación requiere práctica. Date tiempo. Pasará un tiempo antes de que puedas hacer sesiones de 15 minutos en tu oficina. Para empezar intenta hacer cada día entre tres y cinco minutos de pausas mentales de cualquier tipo. La constancia es lo más importante. A medida que te acostumbras a la meditación como parte de tu rutina, te darás cuenta de que eres capaz de concentrarte en la práctica durante períodos de tiempo más largos. Acúerdate que es un proceso que algunos días puede resultar más difícil. No te desanimes porque pronto vas a notar la diferencia.

3. Concéntrate en la respiración

Ejercicios de respiración son la forma más simple de meditar, pero también una de las más discretas y eficaces. Puedes practicarlo en tu mesa, en el metro o incluso en un atasco. Cierra los ojos y alarga la respiración. Inhala y exhala lenta y conscientemente. Cuenta cada respiración hasta que llegues a diez. No te preocupes si pierdes la cuenta, al principio es muy difícil pausar tu cerebro y no pensar en nada. Pronto te sorprenderás como algo tan sencillo puede regular tus emociones y aumentar el bienestar.

4. Enfoca tu atención en el presente

Aprende a centrar toda tu atención en el presente. Centrarse en las cosas tal como son en el momento actual es la base de mindfulness. Si tienes una pausa para tomar un té o café, hazlo sin prisa, centrándote solamente en ese momento, sin que tu mente se ocupe de nada más. Puedes emplear la conciencia plena también durante tu camino al trabajo: no enciendas el modo de “piloto automático”, presta atención a tu alrededor, tu respiración y tus movimientos. Intenta evitar el multitasking, opta por la monotarea para mejorar tu concentración y productividad. Establece momentos de mindfulness consciente durante el día para concentrar toda la atención en lo que, en este instante, está ocurriendo. 

Aunque la meditación y las prácticas de mindfulness inicialmente pueden ser difíciles de introducir en tu rutina laboral, los efectos merecen el esfuerzo. Si permites a tu cerebro descansar, tus emociones se regularán y notarás una mejora de tu bienestar, salud y creatividad. Solo unos minutos pueden hacer la diferencia, así que haz una pausa mental cada día. 

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