Coworking pequeño, pero matón

Las cifras del coworking siguen creciendo cada año y cada vez son más los maxicentros que abren sus puertas en nuestro país. A más espacios, mayor es la competitividad. Pero, ¿pueden los espacios pequeños competir con estos gigantes?¿Significa el fin de los coworkings tradicionales?


Durante los últimos meses casi todas las noticias de la industria del coworking español se han centrado en la entrada de grandes multinacionales, como Spaces o WeWork, que buscan hacerse un hueco en España. Pero también, otros grandes grupos consultores del sector del Real Estate, como Colonial o Merlín, que están invirtiendo grandes sumas de dinero para hacerse con una parte del pastel. Esta situación ha puesto en alerta a los coworking tradicionales que temen tener que cerrar sus puertas ante la fuga de usuarios hacia estos maxi centros de trabajo compartido. ¿Deben los pequeños espacios preocuparse? Nuestra respuesta es NO. Y, a continuación, os vamos a explicar las razones.

Es normal alarmarse ante tal nivel de competitividad, pero la realidad es que lo que está ocurriendo es totalmente normal. Cada vez que nace una nueva industria y comienza a despuntar, llegan grandes firmas e inversores que convierten un de nicho en mercado de masas. Y en el caso del coworking no iba a ser de otra forma. Lo importante en estos casos es entender que no son competencia. Es decir, un pequeño espacio de trabajo no puede competir con uno de la envergadura de WeWork, y de ser su objetivo, es un error garrafal y posiblemente lo pague con su cierre. No es posible compararse, los recursos no son los mismos y el público al que se dirigen tampoco. Así que hay que cambiar el chip y tomar esto como una oportunidad para afianzar otro tipo de usuarios que siguen prefiriendo al coworking pequeño frente al grande.

Coworkers fieles a sus espacios
 

Nada tiene que ver los usuarios que frecuentan los maxi espacios de trabajo compartido con aquellos que van a los coworkings más pequeños. Los primeros buscan espacios con una amplia oferta de servicios y en los que poder hacer muchos contactos con grandes empresas. Por lo contrario, los segundos dan prioridad a un servicio más personalizado y a formar parte de una comunidad, buscan encontrar una “familia” de la que poder aprender y apoyarse para el desarrollo de sus proyectos profesionales. Todas estas características no las pueden encontrar en grandes espacios en los que todo se vuelve mucho más impersonal. ¿Para quién son buenos estos espacios que llamamos maxi coworkings? Para grupos de empresas que busquen un lugar de trabajo con todas la comodidades y que les permita conocer a posibles socios.

Volviendo a lo que decía al principio del artículo, esta situación ya se ha vivido en otros sectores como la alta costura y el lujo, en los cuáles se ha desvirtualizado la esencia tradicional dando paso a un mercado de masas. En estos casos han ocurrido dos cosas, que algunas marcas han decidido crear grandes grupos y perder el concepto tradicional o, sin embargo, otras firmas han apostado por la exclusividad y el servicio personalizado alejado de estos grandes grupos. Hay público para ambos, y esto es lo que ocurre en la industria del coworking.

Hay que dejar de alarmarse y aprovechar esta oportunidad para construir unos centros fuertes con un público fiel. Algunas de nuestras propuestas son: Crea nuevas dinámicas dentro del coworking que te ayuden a fidelizar a tu público o focalízate en un nicho de mercado en lugar de intentar abarcar a todos los tipos de coworkers.

Y recuerda, el ser más pequeño no te hace más débil solo tienes que aprender a utilizar mejor tus armas.

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